Pescado fresco:
- El olor no debe ser desagradable ni intenso.
- Los ojos deben ser brillantes, húmedos y traslúcidos. El pescado que tiene los ojos turbios o hundidos, no es fresco.
- Las agallas deben ser de color rojo o rosado brillante.
- La piel debe ser firme, al presionarla, debe hundirse y luego volver a su estado original.
- Las escamas deben ser brillantes y la piel lisa. Al pasar el dedo, mientras menos escamas se desprendan, más fresco es el pescado.
- El pescado se conservará mejor si se lo envuelve en un trapo húmedo o en papel aluminio.
- Para limpiarlo, hacerlo con un trapo húmedo y luego secarlo.
- Par su perfecta conservación, no romper la cadena de frío.
- Consumirlo inmediatamente luego de su descongelación, no es conveniente volverlo a congelar.
- Se recomienda que el producto no permanezca congelado por más de seis meses, el tiempo óptimo es de tres meses.
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